UNA HUELLA

Silbaba en la barandilla

con un esbozo de alegría

Sombrero de medio lado,

encorvada la espina.

Tenía fachas de bohemio,

o quizás un poco de extranjero.

Por allí muchos decían

que no era peligroso,

aunque sí dudoso.

El hombre pintaba al óleo:

los colores que se adivinan

de solo buscar las manchas

 entre su camisa y su chalina.

Siempre al atardecer,

tomaba su vaso de vino

y con un silbido fino

a su musa solía buscar

hundiendo su mirada lejos, en el mar.

Buscaría no se que de cosas

escondidas en aire,

perdidas en la profundidad.

Pero sus obras eran brillantes

de un angélico resucitar.

Había mucho de sueños rotos en ellas,

tal vez orgullo o inocencia.

Algo de odio, quizás.

Par quien comprar una quisiera,

la obra no estaba lista

le faltaba un toque más.

Tal vez solo faltaba

deshacerse de su huella

y comenzar a volar!

A.S.

Un día sin paraíso


Amor…

este fue un día perverso.

El sol se ha ido y con él

me quedo sin tenerte conmigo.

Vagando voy, entre pensamientos…

y sin que sepas lo que de mí, has hecho.

Amor, metáfora  del paraíso

¡En que me he convertido!

En una estrofa del olvido.

En una sombra sin destino.

¡Has hecho que baje al infierno!

Amor…

imagen amor+rosas+mar+san valentin

La luz del día se ha vuelto espina

Las huellas de tus noches…invierno.

¡Tan solo me quedo!

Vacío, como copa rota sin vino,

como oscura bebida agriada.

Sin romance, ni luna, ni sueños…

Como día aciago sin flores.

Solo como semilla dormida

en un jardín marchito, de duro invierno.

A.S.

Aprendiendo

Lo retaron en la tienda

por voltear una maceta

queriendo cazar al gato.

Miró sobre su hombro

haciendo pico de pato.

Y por salir a la carrera,

el muchacho perdió un zapato.

Para él fue dura la reprimenda,

pués se quedó a cortar el pasto,

no hubo vainillas ni postre,

ni siquiera salida al patio.

Pero más le molestaba

pincharse con piedras y espinas

pués  le faltaba el zapato.

Entre enojos y pinchazos,

decidió no molestar al gato

y andarse con más cuidado.

A.S.

Solo en tu compañía

Se quebró la noche sobre tu almohada,

tras el atropello de lágrimas desencajadas.

Huyó la luz de tus pupilas, mujer

más rápido que el viento gélido, 

más aún que los paridos segundos de tu tiempo.

Se aletargaron los pensamientos en masa, 

y se angostaron tus sueños;

 quedaron pendiendo del desaliento.

¡La ronda demencial de una única idea

 amenaza con abordar la vida entera!

Comienza a asfixiar ya, con sus fauces impiadosas…

Esa  es más que una idea sorda, es sino

una trampa tortuosa. 

Solo lastima y corta en migajas

el anhelo  natural de amar la vida,

dejando hueco y vacío el pecho,

sintiéndose tan solo como extranjero

entre el orgulloso desprecio de aquel sujeto

y la huella invisible de su compañía. 

A.S.

BELLO DÍA

BELLO DÍA

Me sorprendes bello día
en tus bordes de alegría
Yo no sé si estás callado
o tal vez desesperado
en las ruinas del enfado
por despecho, enamorado.
Solo sé de tus colores
que destellan entre flores.
¡Oh, preciosa sinfonía
corazón arrebatado
por mi musa, mil amores!

 

* Poema en Rima Jotabe

E.D.A

* En Rima Jotabe

 

Esperanza Cítrica

ESPERANZA CÍTRICA

De la naranja y su promesa
he meditado largamente.

Ahora que está disuelta
en un tenue vaporcillo
mis alas pliegan en asombro
por la desnudez de su aroma.

No olvido la música de las abejas
y su danza invisible
alrededor del azahar.

Me ha sacudido el temblor de sus hojas
y el largo deambular de las hormigas
como si buscaran
alguna esencia por llevar bajo tierra.

Alzo mi voz para increparles
pero se acercan amenzantes
y debo huir.

Llevo conmigo unas tenue esperanza
más allá de la enorme planicie cuadrada
y los cristalinos silos
abiertos e indefensos
sobre una pradera multicolor.

¡Ah, las migas y las hormigas de la noche
otra vez en su recolectora marcha!

¡Ah, inicuas salteadoras de las tinieblas!
¡dejad tranquilo el legado de la Naranja!
¡Hasta donde llega el despojo,
en este sagrado parque viviente!

Pero ellas me han hecho prisionero
y en sus formidables mandíbulas
van rompiendo mi quitina
y mis palabras de desintegran
mientras añoro la presencia amada
de los azahares.

E.D.A

Sueños en el valle

SUEÑOS EN EL VALLE
Maribel Mora Curriao

Heme aquí, apartada de mis muertos
perdida en el Valle del Águila,
olvidada del pehuén y la montaña.

En sueños he visto
que brota sangre en mi costado
y nacen aves rapaces de mis sienes
que devoran mis manos y mi lengua.

Más, me nacen otras manos
y otra lengua
que son devoradas nuevamente
y luego nacen otras
que oculto cuidadosa
entre metawes.
Pero también son alcanzados los metawes
y vsus restos dispersados
por el valle.

Entonces me levanto y me rehago,
la misma cara, el mismo cuerpo
y el mismo corazón acongojado.

No es la muerte
quien me espanta a esta hora,
si no la distancia con las montañas.

No son los rapaces centinelas,
sino el inútil deseo
del retorno a las quebradas.

Més, heme aquí, cuerpo y sueño
sobre este suelo baldío.

 

EN LA FRONTERA
Maribel Mora Curriao

Como oscuras imágenes,
oliendo a suelo usado,
a tiempo gastado por la lluvia,
irrumpen esos pueblos,
esos manoseados pueblos,
esos pisoteados pueblos,
para increparnos desde el barro
para recordarnos desde el barro,
aun cuando tengamos cincuenta
o cien años de distancia,
que de un pueblo somos
y a un pueblo volveremos.

Y en el regreso
ahí estará la Luca
con su embriaguez obstinada.
Para recordarnos quienes somos,
ahí estará el Boladioro
mendigando ilusiones
y un polvo de pan seco.
Para recordarnos quienes seremos,
ahí estará el Mateo
durmiendo el sueño inútil
del eterno extranjero.
Para recordarnos nuestro exilio
en obligado silencio,
ahí estará el Chucho,
Painén estará,
Raúl Huichamán
y el Camarón
y cada uno con su saco
de largos viajes,
de largs regresos,
diciéndonos nuestras culpas.

Ahí estaremos atados
a un pueblo
que permanece impávido
a las décadas que lo señalan.
Impávido como las líneas férreas
o las viejas estaciones
que nunca más parieron
vendedores de tortillas,
de berlines frescos,
de agujas e hilos
e innumerables objetos,
imprescindibles objetos
que nunca más sirvieron.
Fuente:
Perrimontum: Pág 44 – 46
Autora: Maribel Mora Curriao

 

Comentario:
Dos poemas, que son una parte del poemario de Maribel Mora Curriao, a quien tuve el honor de conocer en el lanzamiento de su libro “Perrimontun”. Pienso que son significativos del libro al comunicar una dolorosa experiencia de desarraigo y sin embargo una vitalidad esperanzadora e interpelante, haciendo patente el significado de un pueblo, aún desde los viajes que permanecen grabados en esas líneas férreas con voces inequívocas en el paisaje. Conmueve la familiaridad que alcanza en los nombres y esa entrañable huella del tierra que le lleva a renovar el alma:

“Entonces me levanto y me rehago,
la misma cara, el mismo cuerpo
y el mismo corazón acongojado.”
El poemario es una obra preciosa. Hago votos porque la poesía de Maribel Mora sea conocida y divulgada en Chile y más allá. Ella es una voz potente y mágica, con una calidez y hondura que impacta. Sus recursos se despliegan en abundancia para generar un espacio de encuentro, en el que como lector me he sentido sumergido en su paisaje lírico.

PELOTAS

Un pelotudo campeonato
ha salido con inusitada redondez de juicio
distribuyendo violencia y farra
futbolera.

El país anfitrión se revuelca
pero la imagen sacude furiosa
la pasión errática
por dar con alguna nueva copa
futbolera.

Y los vecinos de aquí y los de alguna que otra vereda
también se distraen en empelotados sueños
como si fueran goles que ocultan
miserias.

Y los señores de las pantallas peinan pelotas
Y les sacan brillo con aerosoles y medallas
Para relucir en fiestas de olvido y magia
futbolera.

¡Ah, pelotas pelotudas de vacíos que se enredan
desatando las pasiones
y ocultando las miserias!

La calle está pelotizada.
La escuela rebota en la pelota pelotera.

Hasta sobre la cordillera,
parece que la luna pelotiza entre las dudas
De si el sol no es más
que una estulta pasión de violencia pelotera.

E.D.A

Perrimontun

Es un poemario que remece por la intensidad y el vuelo de su canto. Al pasar entre verso y sangre, uno siente la textura de una gran familia ancestral que levanta con una belleza incomparable la fe en lo propio al mismo tiempo que invita a mirar en las honduras del corazón humano con una actitud de esperanza y pasión por la vida. Su autora, Maribel Mora Curriao nos entrega esta joya del alma y al mismo tiempo facilita un glosario para compentrarse mejor de las voces de los pueblos originarios de mi país.
Sería un honor para “generopoetico” publicar aquí alguno de sus poemas.

E.D.A

Deambulando

Vine de una solitaria lágrima
a escapadas de la tristeza
vine,
salpicando la mañana entre los charcos
hasta llegar aquí,
en que la noche muerde los anhelos
de un poema.
Vine con la melancolía a cuestas
para decirte que la sombra se congela a mis espaldas
y tus ojos negros me alborotan
como el paso del arroyo entre las piedras.
Vine de la pausa del otoño
o tal vez desde el frío.
Solo sé que que al mirar en tu mirada
hay un cielo que canta en su delirio.
Vine, y aquí estoy
como en la copa, el vino.

E.D.A

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