Archivos de la categoría Géneros

Abarca en principio las diversas formas de escribir en poética.

BELLO DÍA

BELLO DÍA

Me sorprendes bello día
en tus bordes de alegría
Yo no sé si estás callado
o tal vez desesperado
en las ruinas del enfado
por despecho, enamorado.
Solo sé de tus colores
que destellan entre flores.
¡Oh, preciosa sinfonía
corazón arrebatado
por mi musa, mil amores!

 

* Poema en Rima Jotabe

E.D.A

* En Rima Jotabe

 

Esperanza Cítrica

ESPERANZA CÍTRICA

De la naranja y su promesa
he meditado largamente.

Ahora que está disuelta
en un tenue vaporcillo
mis alas pliegan en asombro
por la desnudez de su aroma.

No olvido la música de las abejas
y su danza invisible
alrededor del azahar.

Me ha sacudido el temblor de sus hojas
y el largo deambular de las hormigas
como si buscaran
alguna esencia por llevar bajo tierra.

Alzo mi voz para increparles
pero se acercan amenzantes
y debo huir.

Llevo conmigo unas tenue esperanza
más allá de la enorme planicie cuadrada
y los cristalinos silos
abiertos e indefensos
sobre una pradera multicolor.

¡Ah, las migas y las hormigas de la noche
otra vez en su recolectora marcha!

¡Ah, inicuas salteadoras de las tinieblas!
¡dejad tranquilo el legado de la Naranja!
¡Hasta donde llega el despojo,
en este sagrado parque viviente!

Pero ellas me han hecho prisionero
y en sus formidables mandíbulas
van rompiendo mi quitina
y mis palabras de desintegran
mientras añoro la presencia amada
de los azahares.

E.D.A

Sueños en el valle

SUEÑOS EN EL VALLE
Maribel Mora Curriao

Heme aquí, apartada de mis muertos
perdida en el Valle del Águila,
olvidada del pehuén y la montaña.

En sueños he visto
que brota sangre en mi costado
y nacen aves rapaces de mis sienes
que devoran mis manos y mi lengua.

Más, me nacen otras manos
y otra lengua
que son devoradas nuevamente
y luego nacen otras
que oculto cuidadosa
entre metawes.
Pero también son alcanzados los metawes
y vsus restos dispersados
por el valle.

Entonces me levanto y me rehago,
la misma cara, el mismo cuerpo
y el mismo corazón acongojado.

No es la muerte
quien me espanta a esta hora,
si no la distancia con las montañas.

No son los rapaces centinelas,
sino el inútil deseo
del retorno a las quebradas.

Més, heme aquí, cuerpo y sueño
sobre este suelo baldío.

 

EN LA FRONTERA
Maribel Mora Curriao

Como oscuras imágenes,
oliendo a suelo usado,
a tiempo gastado por la lluvia,
irrumpen esos pueblos,
esos manoseados pueblos,
esos pisoteados pueblos,
para increparnos desde el barro
para recordarnos desde el barro,
aun cuando tengamos cincuenta
o cien años de distancia,
que de un pueblo somos
y a un pueblo volveremos.

Y en el regreso
ahí estará la Luca
con su embriaguez obstinada.
Para recordarnos quienes somos,
ahí estará el Boladioro
mendigando ilusiones
y un polvo de pan seco.
Para recordarnos quienes seremos,
ahí estará el Mateo
durmiendo el sueño inútil
del eterno extranjero.
Para recordarnos nuestro exilio
en obligado silencio,
ahí estará el Chucho,
Painén estará,
Raúl Huichamán
y el Camarón
y cada uno con su saco
de largos viajes,
de largs regresos,
diciéndonos nuestras culpas.

Ahí estaremos atados
a un pueblo
que permanece impávido
a las décadas que lo señalan.
Impávido como las líneas férreas
o las viejas estaciones
que nunca más parieron
vendedores de tortillas,
de berlines frescos,
de agujas e hilos
e innumerables objetos,
imprescindibles objetos
que nunca más sirvieron.
Fuente:
Perrimontum: Pág 44 – 46
Autora: Maribel Mora Curriao

 

Comentario:
Dos poemas, que son una parte del poemario de Maribel Mora Curriao, a quien tuve el honor de conocer en el lanzamiento de su libro “Perrimontun”. Pienso que son significativos del libro al comunicar una dolorosa experiencia de desarraigo y sin embargo una vitalidad esperanzadora e interpelante, haciendo patente el significado de un pueblo, aún desde los viajes que permanecen grabados en esas líneas férreas con voces inequívocas en el paisaje. Conmueve la familiaridad que alcanza en los nombres y esa entrañable huella del tierra que le lleva a renovar el alma:

“Entonces me levanto y me rehago,
la misma cara, el mismo cuerpo
y el mismo corazón acongojado.”
El poemario es una obra preciosa. Hago votos porque la poesía de Maribel Mora sea conocida y divulgada en Chile y más allá. Ella es una voz potente y mágica, con una calidez y hondura que impacta. Sus recursos se despliegan en abundancia para generar un espacio de encuentro, en el que como lector me he sentido sumergido en su paisaje lírico.

PELOTAS

Un pelotudo campeonato
ha salido con inusitada redondez de juicio
distribuyendo violencia y farra
futbolera.

El país anfitrión se revuelca
pero la imagen sacude furiosa
la pasión errática
por dar con alguna nueva copa
futbolera.

Y los vecinos de aquí y los de alguna que otra vereda
también se distraen en empelotados sueños
como si fueran goles que ocultan
miserias.

Y los señores de las pantallas peinan pelotas
Y les sacan brillo con aerosoles y medallas
Para relucir en fiestas de olvido y magia
futbolera.

¡Ah, pelotas pelotudas de vacíos que se enredan
desatando las pasiones
y ocultando las miserias!

La calle está pelotizada.
La escuela rebota en la pelota pelotera.

Hasta sobre la cordillera,
parece que la luna pelotiza entre las dudas
De si el sol no es más
que una estulta pasión de violencia pelotera.

E.D.A

Deambulando

Vine de una solitaria lágrima
a escapadas de la tristeza
vine,
salpicando la mañana entre los charcos
hasta llegar aquí,
en que la noche muerde los anhelos
de un poema.
Vine con la melancolía a cuestas
para decirte que la sombra se congela a mis espaldas
y tus ojos negros me alborotan
como el paso del arroyo entre las piedras.
Vine de la pausa del otoño
o tal vez desde el frío.
Solo sé que que al mirar en tu mirada
hay un cielo que canta en su delirio.
Vine, y aquí estoy
como en la copa, el vino.

E.D.A

ESTA ES LA CASA

Delia Domínguez

Esta es la casa
aquí la tienes con la puerta abierta
y los fogones encendidos.

Aquí vivo
conjurada por a noche de campo
y los mugidos de las vacas
que van a parir a la salida del invierno.

Entra en las piezas de sentimiento antiguo
con manzanas reinetas
y cueros claveteados en el piso.

Esta es la casa para ser como somos,
para contar las velas de cumpleaños
y las otras también,
para colgar a ropa y la tristeza
que jamás entregaremos a la luz.

Este es el clima, niebla y borrasca,
sol partido entre los hielos
pero vencima de todo:
un evangelio duro,
una pasión sin vuelta,
una carta de agua para la eternidad.

Esta es la zona: Km. 14, Santa Amelia,
virando hacia el oeste,
con todas las juygadas de la vida
y todas las jugadas de la muerte.

Esta es la casa raspada por los vientos
donde culebreaban los inviernos
de pared a pared
de hijo a hijo
cuando nos aliviábamos con ladrillos caldeados
para aprender las sagradas escrituras
que la profesora de la escuela Catorce
sacaba de un armario
o de los dibujos de un pañuelo.

Esta es la fibra fiel de la madera
donde calladamente me criaron
entre colonos y mujeres
que regresaron a su greda.
Aqui vivo con la puerta abierta
y este amor
que no sirve ni para canciones ni para libros,
con mi alianza sin ruidos a Santa Amelia
donde puedes hallarme a toda hora
entre las herramientas y la tierra.

Comentario: Nostalgia en que los recuerdos se disuelven en una memoria crítica
bellamente expresados. La hablante continúa viviendo en esta, “su casa” con la puerta abiertas,
en esta casa, “fiebra fiel de la madera”. Hermoso.

 

Poesía Chilena Contemporánea/ Editorial Andrés Bello / Santiago / Chile / 1978
Fuente 1: Pág 208 . 209

 

AQUELLA MIRADA

María José Capel

Aquella mirada oculta,
escondida deambula
en busca de una señal,
un suspiro,
un movimiento en el silencio.

Aquella mirada perdida,
sin pesar ni alegría,
permitía palabras
llenas de rebeldía.

Aquella mirada profunda
que dejaba sin aliento
a todo aquel que a su paso
observaba con amargura.

A ti, que miras sin horizonte
mientras en sueños buscas a tu hombre,
mírate al espejo
Y admira la belleza de tus ojos ajenos.

 

 

Sueño de colores

María José Capel

Pienso soñar con  tus colores,
que embellecen la tierra,
mientras mariposas revolotean
un mundo de pasiones.

Pienso soñar con tus susurros,
que cada mañana y cada noche
me envías silencioso
deslizando tu dulce amor.

Pienso soñar con la luz del día,
que me trasmite paz y alegría,
sosiego y esperanza,
dentro de un mundo inmenso.

Y a Ti que me lees,
te pido que sueñes con una sonrisa,
abrigada de amor y vida.

 

ÉRASE UNA VEZ

Cristtoff Wolftown

Érase una vez
no hace mucho conocí,
por sus letras y su escribir
a una bella dama
hasta en los detalles, muy sutil.

Denotaba a su Ser transparente
capaz de traspasar fornteras
de hacerme ver sin ver
pues sin conocerla y sin ver
supe una alma buena reconocer.

Recuerdo una foto pedirle
sin necesitarla, más por conocer
y aunque al instante no pudo,
sorprendido quedé tras unos días
cuando al leerla la pude ver.

Un destello de luz
resplandeciente en su mirar.
En su cara, dibujada la ternura
adornada de una suave sonrisa;
era ella, sin duda.

Sentí a miles de kilómetros
… que la conocía,
me confirmó lo que en sus letras
con amor compartía
sensibilidad de alma y de vida.

Creo ni siquiera necesitar oírla
su escribir, complementado a su retrato
la hacen aún más linda
me hacen pensarla, estimarla
provocan un especial sentido a estas líneas.

Érase una vez
a quien no hace mucho conocí,
y de quien guardaré para mí
el recuerdo de su cabello
serenamente ondulado
y en su mirada una especial dulzura
la de una mujer, bella y pura.

Fuente:
La dicha de amar
Cristtoff Wolftown
Editorial Segismundo SpA / Charleston SC U.S.A Dic/2013
Pág 42 – 43

El amor rondando

EL AMOR RONDANDO
Cristtoff Wolftown

Acabo de ver al amor rondando
lo vi cerca, muy de brazos cruzados
oculto entre unas plantas, haciendo como si nada
en la acera del frente mientras caminaba.

Con las manos intenté hacerle señas,
más el calor agobiante no dejó las viera,
así que me quedé a ver qué hacía, a observarlo;
muy de brazos cruzados, como tomando un descanso.

Mucha gente pasaba por su lado
cual de todas queriendo atraparlo
sin saber que aquel amor, hoy rondando
andaba de fiesta y de todos ocultando.

Admito que fue entretenido verle
y reír de sus gestos por esconderse,
admito que como algunos quise decirle; “Hola”
pero andaba de fiesta y compartí su rola.

Hoy me detuve a ver al amor rondando
bien de cerca y, aunque de brazos cruzados,
disfruté el acordarme lo bien que hace su trabajo
cuando solito llega a cada uno … como un regalo.

 

Fuente:
La dicha de amar
Cristtoff Wolftown
Editorial Segismundo SpA / Charleston SC U.S.A Dic/2013
Pág 33